Sugiere tres "rutinas de pensamiento" que los educadores pueden implementar en el aula:
Al observar una imagen, leer una historia o presenciar un fenómeno científico, iniciar una conversación con la pregunta: "¿Qué está sucediendo aquí? ¿Qué observas que te lleva a esa conclusión y en qué te basas?" Esta rutina fomenta la reflexión y el análisis crítico.
Al final de una lección, ya sea de historia o ciencias, pedir a los estudiantes que reflexionen sobre cómo sus ideas han cambiado desde el inicio de la clase. Esta pregunta, "Solía pensar... y ahora pienso...", promueve la reflexión y el autoconocimiento.
Implementar un "Círculo de Perspectivas" donde los estudiantes asumen diferentes roles en un tema controvertido, como el colonialismo. Al representar diversos puntos de vista, los estudiantes pueden comprender mejor las complejidades del tema y desarrollar habilidades de pensamiento crítico y empatía.



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